Áreas Silvestres Protegidas

Un equipo de guardaparques, colaboradores de VIDA SILVESTRE y egresados del Curso de Formación de Guardaparques realizado en 1999 por VS y la Asociación de Guardaparques del Uruguay está preparando un informe sobre las áreas silvestres protegidas de nuestro país.

Por lo pronto te contamos que, si bien existen listados oficiales que dan cuenta de unas cuantas áreas silvestres protegidas en Uruguay, no son muchas las que funcionan adecuadamente en la realidad. Entre ellas se cuentan el Refugio de Fauna Laguna de Castillos, el Potrerillo de Santa Teresa (Rocha), el Parque Nacional San Miguel (también en Rocha) y la Quebrada de los Cuervos (Treinta y Tres).

Un tema trascendente en lo que respecta a la conservación de áreas silvestres en nuestro país es la reciente aprobación (en febrero de 2000) de la Ley de creación de un Sistema Nacional de Areas Silvestres Protegidas. Esta ley todavía no ha sido reglamentada, y hasta que no lo sea no podrá ponerse en práctica.

¿Que son las asp’s?

por Lorena Rodríguez

Las áreas protegidas son definidas por UICN (1994) como áreas de tierra y/o mar dedicadas a la protección de las especies y de recursos naturales y culturales en las que ciertas actividades no están permitidas. Originalmente las AP fueron declaradas por su belleza paisajística o con el objetivo de preservar las funciones ambientales y especies de manera intocada por el hombre. En este entender, en muchas áreas del mundo la comunidad local fue reubicada fuera de las áreas protegidas, lo cual condujo a diversos conflictos entre los nativos y los administradores de los parques, dificultando el manejo de los mismos y comprometien-do el futuro de los recursos. Las nuevas corrientes en administración de áreas protegidas promueven la inclusión de la comunidad local en la toma de decisión desde el momento de su planificación y creación, así como en las consiguientes tareas de manejo. Incluso, algunas áreas presentan con-manejo de ciertos recursos entre las comunidades locales y los administradores.

El co-manejo de los recursos ha alcanzado diferentes grados de éxito, entre los cuales se encuentran numerosos ejemplos en pesquerías artesanales. Este nuevo desafío implica no erradicar el uso humano para conservar los recursos, sino que por el contrario, reconoce la necesidad socioeconómica y busca un manejo que permita la extracción sin comprometer su renovación. De esta manera, los pobladores locales se transforman de una amenaza para el área protegida en defensores de su regulación y manejo.

Sin embargo, si bien la inclusión de la comunidad local en el manejo de las áreas protegidas ha minimizado conflictos como vandalismo y enfrentamientos con los guardaparques por extracción de recursos tradicionalmente utilizados (caza, pesca, extracción de leña, etc.), ésta genera nuevos desafíos. ¿Cómo establecer límites a la comunidad local en la extracción de recursos? ¿Cómo controlar el crecimiento poblacional de la comunidad local una vez que las áreas comienzan a dar beneficios económicos debido al desarrollo turístico y al adecuado manejo de los recursos? ¿Cómo compatibilizar el manejo para conservar los recursos y maximizar la actividad económica? ¿Cómo regular el surgimiento de intereses comerciales extra comunitarios como empresas foráneas una vez que la actividad económica se vuelve rentable? En la práctica no es fácil establecer límites, especialmente con la carencia de información acerca del funcionamiento natural de los ecosistemas y de la regulación de las poblaciones naturales.

Lamentablemente en Uruguay estamos lejos de planteamientos serios de dichas interrogantes debido al escaso grado de implementación y control de nuestras áreas protegidas. Actividades extractivas existen y muchas y, algunas de ellas, sustentan comunidades enteras de pescadores, cazadores tradicionales, pequeños ganaderos en tierras fiscales, operadores turísticos, entre otras realmente comprometen los recursos. Sin embargo, pese a que la asociación de pensamientos más simple señalaría a las comunidades locales como las principales responsables del problema, un análisis profundo indica lo contrario. En la experiencia con pescadores artesanales e lagunas costeras se ha visto como las comunidades están a favor de la conservación del área y que buscan una regulación y fiscalización adecuada para que los regule incluso a ellos mismos con el fin de conservar el recurso y por tanto su sustento. Algunos incluso proponen que se les asignen potestades de fiscalización para acelerar el proceso. Pero como en otros ámbitos, la ausencia de la regulación estatal, las superposiciones de competencias y la ineficiencia son en definitiva los determinantes de muchos, sino de todos, los problemas de manejo y uso de los recursos naturales dentro de las áreas protegidas. Donde parece que las comunidades locales están varios pasos adelantadas al propio Estado en materia de innovación para el manejo de los recursos.

Congreso de Áreas Silvestres Protegidas

El Primer Congreso Nacional sobre Áreas Silvestres Protegidas fue organizado por VIDA SILVESTRE en junio de 1995. El Segundo en octubre de 1998 y el Tercero en el año 2002.

En estas reuniones promovimos el intercambio de ideas entre especialistas nacionales y extanjeros, se realizaron cursos, talleres, conferencias, se discutió la ley de ASP, se presentaron ponencias de investigación y se elaboraron documentos que fueron impresos como Publicaciones Especiales de VIDA SILVESTRE. Actualmente nos encontramos organizando el Cuarto Congreso, a realizarse en 2007.