Áreas Protegidas

¿Que son las asp’s?

por Lorena Rodríguez

Las áreas protegidas son definidas por UICN (1994) como áreas de tierra y/o mar dedicadas a la protección de las especies y de recursos naturales y culturales en las que ciertas actividades no están permitidas. Originalmente las AP fueron declaradas por su belleza paisajística o con el objetivo de preservar las funciones ambientales y especies de manera intocada por el hombre. En este entender, en muchas áreas del mundo la comunidad local fue reubicada fuera de las áreas protegidas, lo cual condujo a diversos conflictos entre los nativos y los administradores de los parques, dificultando el manejo de los mismos y comprometien-do el futuro de los recursos. Las nuevas corrientes en administración de áreas protegidas promueven la inclusión de la comunidad local en la toma de decisión desde el momento de su planificación y creación, así como en las consiguientes tareas de manejo. Incluso, algunas áreas presentan con-manejo de ciertos recursos entre las comunidades locales y los administradores.

El co-manejo de los recursos ha alcanzado diferentes grados de éxito, entre los cuales se encuentran numerosos ejemplos en pesquerías artesanales. Este nuevo desafío implica no erradicar el uso humano para conservar los recursos, sino que por el contrario, reconoce la necesidad socioeconómica y busca un manejo que permita la extracción sin comprometer su renovación. De esta manera, los pobladores locales se transforman de una amenaza para el área protegida en defensores de su regulación y manejo.

Sin embargo, si bien la inclusión de la comunidad local en el manejo de las áreas protegidas ha minimizado conflictos como vandalismo y enfrentamientos con los guardaparques por extracción de recursos tradicionalmente utilizados (caza, pesca, extracción de leña, etc.), ésta genera nuevos desafíos. ¿Cómo establecer límites a la comunidad local en la extracción de recursos? ¿Cómo controlar el crecimiento poblacional de la comunidad local una vez que las áreas comienzan a dar beneficios económicos debido al desarrollo turístico y al adecuado manejo de los recursos? ¿Cómo compatibilizar el manejo para conservar los recursos y maximizar la actividad económica? ¿Cómo regular el surgimiento de intereses comerciales extra comunitarios como empresas foráneas una vez que la actividad económica se vuelve rentable? En la práctica no es fácil establecer límites, especialmente con la carencia de información acerca del funcionamiento natural de los ecosistemas y de la regulación de las poblaciones naturales.

Lamentablemente en Uruguay estamos lejos de planteamientos serios de dichas interrogantes debido al escaso grado de implementación y control de nuestras áreas protegidas. Actividades extractivas existen y muchas y, algunas de ellas, sustentan comunidades enteras de pescadores, cazadores tradicionales, pequeños ganaderos en tierras fiscales, operadores turísticos, entre otras realmente comprometen los recursos. Sin embargo, pese a que la asociación de pensamientos más simple señalaría a las comunidades locales como las principales responsables del problema, un análisis profundo indica lo contrario. En la experiencia con pescadores artesanales e lagunas costeras se ha visto como las comunidades están a favor de la conservación del área y que buscan una regulación y fiscalización adecuada para que los regule incluso a ellos mismos con el fin de conservar el recurso y por tanto su sustento. Algunos incluso proponen que se les asignen potestades de fiscalización para acelerar el proceso. Pero como en otros ámbitos, la ausencia de la regulación estatal, las superposiciones de competencias y la ineficiencia son en definitiva los determinantes de muchos, sino de todos, los problemas de manejo y uso de los recursos naturales dentro de las áreas protegidas. Donde parece que las comunidades locales están varios pasos adelantadas al propio Estado en materia de innovación para el manejo de los recursos.